¿Cómo trabajamos con niños y adolescentes?

1 Cita Previa

Los padres o tutores legales establecen un primer contacto con

2 Toma de contacto – Primera entrevista

En el caso de ser niños/as se comenzará con una primera toma de contacto con ambos padres o tutores legales para valorar el motivo de consulta. Si fuera adolescente, se  entrevistarán tanto al paciente como a los padres o tutores legales, con el objetivo de crear una adecuada alianza terapéutica. Además, pondremos a disposición de los padres cuestionarios especializados, tanto familiares como escolares, para así profundizar más en la problemática. Se les explicará la forma de trabajo  y efectuamos la evaluación.  Dicha sesión durará aproximadamente 30 minutos.

3 Segunda entrevista

Tendrá lugar una segunda entrevista específica con los padres o tutores y se realizará la historia del paciente, desde su nacimiento hasta su edad actual. Se pasarán pruebas específicas relacionadas con la dificultad/problemática del paciente. Dicha sesión durará aproximadamente una hora. Al igual que en el caso anterior, en el caso de adolescentes, comenzará la sesión primero con el paciente y la cerrarán los padres.

4 Evaluación Psicológica o Psicopedagógica

Se citará al paciente y se realizará la evaluación psicológica, pedagógica y/o de personalidad para así, establecer una orientación diagnóstica si fuese necesario. Dicha valoración podría durar varias sesiones de dos horas de duración y se realizará a través de pruebas específicas y de materiales motivacionales acordes a la edad (libros, tarjetas, juegos, etc). Durante dicho proceso puede ser necesaria alguna entrevista con los padres.

5 Explicación y Devolución de Resultados

Una vez realizada la evaluación, se citará a los padres o tutores legales para entregarles el informe y explicarles los resultados. A partir de dichos resultados y conclusiones, se asesora sobre la conveniencia o no de iniciar una intervención. Si es necesaria la terapia, se realizará un Plan de Intervención Individualizado y se informará de todo el proceso de intervención. (objetivos, metodología, duración aproximada, periodicidad de las sesiones y coste).

6 Plan de Intervención Individualizado

Una vez entregado el informe y en función de las necesidades del paciente, nuestro equipo  elaborará un Plan de Intervención Individualizado. Se trabajará en sesiones individuales de aproximadamente 50 minutos. Una vez terminada la sesión, el profesional le dará un feedback a los padres o tutores legales explicándoles los objetivos trabajados, los puntos fuertes y débiles, la evolución, así como establecer pautas para la siguiente semana y resolver posibles dudas.

Dependiendo del caso, serán necesarias algunas sesiones en las que participe toda la familia. Así mismo, en los casos pertinentes, se mantendrá contacto con el centro escolar.

A medida que se vayan alcanzando los objetivos del tratamiento, se irán distanciando las sesiones con el fin de garantizar la máxima autonomía del paciente.

7 Seguimiento

Una vez que el paciente recibe el alta, se considera adecuado realizar un seguimiento a los 6 y a los 12 meses de finalizar la intervención psicológica o psicopedagógica, con el objetivo de verificar el mantenimiento de los cambios y aprendizajes conseguidos durante la intervención terapéutica.

Concierte una cita

¿Cuándo debo llevar a mi hijo/a un psicólogo?

Además de intervenir en dificultades de conducta (rabietas, problemas de comunicación, establecimiento de límites…) o problemas derivados de situaciones concretas (divorcio de los padres, duelos…), los cambios de una etapa madurativa a otra hacen que el papel del psicólogo sea fundamental en muchos casos.

En su camino hasta la edad adulta el niño puede encontrar ciertas  dificultades  que se ponen de manifiesto, bien en la escuela – bajo rendimiento académico -, bien en otros ámbitos – malas relaciones con algún miembro de la familia – que  hacen recomendable el apoyo puntual de un psicólogo .


Hay periodos que son especialmente sensibles en el desarrollo evolutivo y emocional del niño, donde se pueden presentar problemas con más frecuencia.


Entre los 2 y los 3 años el niño ha desarrollado de forma muy básica las capacidades que lo definen como ser humano. Es el momento en el que inicia la escuela y se le empieza a exigir cierto control de su comportamiento, como el control de esfínteres y la adquisición de normas. Aparecen las rabietas.


Hacia los 5 años se interiorizan las normas y el conflicto es ya interno. Este hecho consolida el control de impulsos.


Entre los 6 y los 10 años hay otro salto, el niño ha desarrollado su capacidad cognitiva. Es cuando empiezan a comprender a los demás, a ver al otro más allá de uno mismo. Es el momento de iniciarse en la enseñanza primaria, lo que supone un gran reto para él.


• Por último, otro gran momento se sitúa entre los 12 y 14 años. Es la pre-adolescencia. Aquí tiene que poner en práctica muchas de las cosas que ha aprendido a lo largo de los años previos, vivirá experiencias que le marcarán y se terminará de configurar su personalidad.


La pubertad y adolescencia son etapas de profundos cambios físicos y psíquicos. Se produce un duelo por el mundo y el cuerpo infantil y las relaciones con los padres cambian. A nivel académico se da el paso a la enseñanza secundaria que implica realizar elecciones sobre su futuro.

No siempre es fácil distinguir si alguna conducta es propia de la edad o si puede ser una señal de alarma. Algunas señales que indican que sería necesario y beneficioso una intervención psicológica, son las siguientes.

  • Demasiado activo o inquieto.
  • Demasiado despistado
  • Conductas obsesivas
  • Dificultades para dormir.
  • Terrores nocturnos.
  • Se le escapa el pipí de día o de noche.
  • No come bien.
  • Dificultad para obedecer las normas.
  • Se muestra agresivo.
  • Dificultad para relacionarse.
  • Se aisla.
  • Dificultad para expresarse.
  • Malas relaciones con los compañeros.
  • Muy desobediente.
  • Demasiadas rabietas.
  • Baja autoestima o falta de confianza.
  • Cambio brusco de conducta.
  • Estado de apatía o tristeza.
  • Dificultad en el aprendizaje.
  • Fracaso escolar, falta de motivación, estrés.
  • Bajada significativa en el rendimiento escolar.
  • Cambio de escuela.
  • Acoso escolar.
  • Separación de los padres.
  • Relaciones familiares conflictivas.
  • Teme separarse de mamá o papá.
  • Duelo.
  • No sabe si es niño o niña.

¿Cómo le dijo a mi hijo/a que vamos a ir al psicólogo?

La psicoterapia orientada tanto a niños como a adultos consiste en un tratamiento que promueve cambios en la conducta gracias a la relación especial que se entabla con el terapeuta.

Cuando el niño/a es muy pequeñito, 4 años o menos, todavía no son conscientes de sus dificultades y no es necesario dar una explicación. Simplemente, en el momento previo a la cita, se le debe decir que van a ir a un sitio muy divertido, donde hay una persona que tiene un montón de juguetes para compartir con él, con naturalidad y sin darle importancia, con el mismo énfasis con el que se suele tratar cualquier otro tipo de visita.

A partir de los 5 añitos y hasta los 8, los niños/as ya suelen ser más conscientes de las dificultades que presentan, por ello, es aconsejable comentarles que hay una solución. Unas horas antes de ir a la cita, es bueno decirles que van a ir a hablar con una persona que le va a ayudar a solucionar las dificultades (micción, rabieta, problemas de rendimiento escolar…). Las explicaciones que se le den al niño/a deben ceñirse a las preguntas que él/ella haga, si es que las hace, ya que un exceso de información puede incrementar su ansiedad.

Entre los 8 y los 12 años, se recomienda informar al niño/a varios días antes, para que pueda ir haciéndose a la idea. Es bueno incitar al niño/a para que haga preguntas y no tenga miedo. Si dijera que no quiere ir, se podría recurrir a la persuasión, y si ésta falla, se recomienda compensar al niño/a ofreciéndole algo que desee a cambio de ir al psicólogo.

A partir de los 12 años, el niño/a ya no es tan pequeño, por lo que se recomienda fomentar que el niño/a llame al centro. Si se niega a llamar y la persuasión no es efectiva, es aconsejable recurrir a amigos o a personas que tengan influencia sobre él/ella para que le convenzan. Si esto falla también, se recurriría a estimularlo con algún privilegio que desee (irse más tarde a la cama, algo de dinero, salir más tarde con sus amigos…). Se desaconseja en todo momento el uso de amenazas o castigos, debido a que puede generar rechazo hacia la intervención.

¿Es diferente la forma de enfocar el tratamiento de un niño al de un adulto?

La psicoterapia orientada tanto a niños como a adultos consiste en un tratamiento que promueve cambios en la conducta gracias a la relación especial que se entabla con el terapeuta.
El psicólogo es el encargado de guiarle y apoyarle para que descubra sus propios recursos internos con los que afrontar las dificultades que se presentan.

La diferencia se establece en que un niño, según su edad cronológica y madurativa, en ciertas ocasiones, necesita recursos para ayudarles a expresar sus necesidades cuando falta el elemento verbal por edad insuficiente o por mecanismos de defensa. Los niños suelen expresar sus sentimientos y dificultades de forma diferente a los adultos, por eso, el juego o la creatividad en un contexto cálido, comprensivo y tolerante son los métodos más eficaces para empezar a conocer el mundo interno del menor y ayudarlo a elaborar sus ideas, creencias y sentimientos.
El juego es la experimentación de cualquier proceso que implique un movimiento energético donde estén implicados pensamiento, emoción y corporalidad, con un fin lúdico-experimentativo, al que podemos poner conciencia.
El dibujo y el juego son muy importantes en el proceso terapéutico con niños, ya que son funciones de expresión y comunicación que podrán ser utilizados tanto a nivel terapéutico como a nivel de diagnóstico.
Además, con niños y adolescentes, realizamos un trabajo donde el marco familiar está en constante participación. La importancia de la inclusión de los padres en el proceso terapéutico es máxima para lograr la efectividad del tratamiento. La cooperación y colaboración de la familia es necesaria tanto para evaluar el motivo de consulta, como para valorar la consecución de los objetivos planteados. Además, desde Nutriem, se mantiene un contacto directo y contínuo con los padres, para orientarlos, resolver posibles cuestiones e informarles de forma periódica de los resultados, puntos fuertes y débiles del paciente, de tal forma que se sientan acompañados durante todo el proceso.

¿En qué areas intervenimos?

Nuestra terapia está dirigida a conseguir el estado de bienestar, tanto del paciente como de su entorno familiar, proporcionando una atención integral a las necesidades que pueden surgir en los diferentes ámbitos (clínico, educativo y social). Trabajamos en la prevención, evaluación e intervención de las dificultades que puedan surgir en las diversas áreas de desarrollo personal (cognitiva, emocional, motora, social, comunicación, adaptativa y escolar).

Nuestro objetivo es potenciar las habilidades, capacidades y puntos fuertes de los niños y adolescentes, favoreciendo así una adaptación e identidad positiva y promoviendo una respuesta favorable a las demandas del entorno que les rodea.

Algunas de las áreas de intervención psicológica son las siguientes:  

Alteraciones del sueño

  • Dificultades para dormir
  • Trastornos del sueño
  • Pesadillas
  • Terrores nocturnos

Trastorno de Déficit de Atención, con o sin hiperactividad

Alteraciones/Trastornos de conducta o dificultades en el comportamiento

  • Agresividad.
  • Desobediencia.
  • Rabietas.
  • Celos.
  • Dificultad en el control de impulsos.
  • Negativismo.
  • Conductas antisociales.
  • Comportamientos disociales.
  • Obsesiones.

Alteraciones de personalidad

  • Inseguridad.
  • Perfeccionismo.
  • Sentimientos de culpa.
  • Autoestima.
  • Autocontrol.

Área familiar

  • Separaciones.
  • Ansiedad por separación.
  • Resolución de conflictos, normas, comportamientos.
  • Celos entre hermanos.
  • Asesoramiento a padres.

Crecimiento personal

  • Cambio de hábitos.
  • Liderazgo.
  • Toma de decisiones.
  • Autoapoyo.

Trastornos del control esfinterianeo

  • Encropresis.
  • Enuresis

Trastornos psicomotores

  • Tics.

Trastornos del desarrollo

  • Trastorno Generalizado del Desarrollo (TGD)
  • Trastorno del Espectro Autista (TEA)

Discapacidad Intelectual.

Alteraciones de la conducta alimentaria

  • Anorexia nerviosa
  • Bulimia nerviosa
  • Pica
  • Rumia
  • Dificultades para comer

Problemas escolares

  • Fracaso escolar.
  • Fobia escolar.
  • Acoso escolar.
  • Ansiedad ante los exámenes.

Alteraciones emocionales

  • Trastornos de ansiedad y otras alteraciones asociadas.
  • Trastornos del estado de ánimo.
  • Tristeza y apatía.
  • Duelo.
  • Estrés.
  • Trastornos de pánico.
  • Miedos.
  • Fobias.

Dificultades de relación y adaptación

  • Timidez.
  • Dificultades de comunicación.
  • Problemas de habilidades sociales.
  • Resolución de conflictos.

Orientación familiar y escolar

Conozca nuestro equipo